Zeide perdió su paraguas en Cuba. Bajo la lluvia, su revolución ha comenzado. Y no es política.

Siempre está un poco apretada con el trabajo. Como periodista local. Por eso dice que no responde antes a los correos. Pero la verdad es que siempre está presente en los sueños porque durante la noche nuestro espíritu viaja. Ella es viajera sin salir de su tierra, Cuba.

Ella es líquida porque vive en un país barco y sobrevive soñando con esas grandes travesías que una vez alguien con apellidos europeos tuvo la obligación y el privilegio de hacer. Gracias a esos corazones, una rubia muchacha cubana llamada Zeide, desea hoy día amanecer en Baracoa, Trinidad o Pinar del Río y seguir los pasos del Che, tal vez a la inversa, empezando por Cuba para acabar en la Quiaca con un gran ciclomotor preso del asma.

Zeide como guajira al sur de Cuba

Zeide como guajira al sur de Cuba

Y como Guevara, Zeide no desgastaría sus botas en soledad. En cada escala intercambiaría sonrisas con alguien más a quien no ha confesado todavía que no es una viajera solitaria.

Y es líquida porque sin salir de su huerto ha salido en sus sueños a pesar de la falta de posibilidades.

Viaja porque hizo una apuesta consigo misma con el experimento de su búsqueda, para lo que ejercita su profesión de redactora cultural en un pequeño periódico de provincias, grande en promesas y en realidades, que le hacen comprensiva, sensible y más humana. Viaja porque sin salir de la Juana, cree guardar en su corazón un océano de posibilidades infinitas que le hacen sentirse más de este mundo sin limitarse a un espacio físico pequeño en el que arreglar el cuarto de baño.

Tiene apellido que sabe a baile suave. No cambiaría con un viaje largo por otras tierras, pero sí cambiaría su corazón y su mirada que se convertiría en una de las más ricas de su pueblito.

Y cuando se despiertan sus musas, cansadas del viaje improvisado, como a ella le gusta, les susurran al oído cosas como que…

 “ninguno de nosotros se puede sustraer del viaje. El hecho de estar vivos nos embarca en una aventura, y comienza en el plano físico con la ruta de un invisible espermatozoide entre otros miles, que en el momento de la partida no sabe su destino final pero se lanza en busca de la tierra prometida. Así que el viajar no no es ajeno, viene con nosotros, aunque algunos no lo perciban”.

-“Ahora hay mucha sequía por acá, y todo es pardo, así el campo no me gusta, tampoco podemos sembrar y las chivas de mi mamá no tienen mucha comida, confío en que pronto caiga un buen aguacero, aunque es buen tiempo para terminar el pozo solo que no tenemos quien lo haga en estos momentos. Tu te reirás con estas cosas que te escribo, pero esa es parte de mi cotidianidad”. Y sí. Es fácil sonreir con sus palabras. Al parecer su viaje a Europa no será o al menos por el momento. Al no recibir apoyo económico de la empresa para la que trabaja, no encuentra otra institución que asuma los trámites. La última que pudo visitar también le ha dicho que no. Zeide no está ni alegre ni triste. Lo asume porque como dice un refrán cubano, “lo que sucede, conviene”.-

No es fácil para un cubano hacer todo el tipo de gestiones para viajar a Europa. Es una invitación cultural de institución a institución, y tiene que encontrar una que le haga los trámites. Pero no importa, porque con el dinero que había ahorrado para el viaje, podrá ayudar a su madre a seguir arreglando una casa que necesita de ciertos parches, porque sólo del trabajo no se puede vivir. Zeide suspira con tristeza porque ser profesional en Cuba no es sinónimo de tener buenos ingresos. Lo que se gana no alcanza para la comida de los primeros 15 días de mes, y ni hablar entonces de la ropa y los zapatos. Creo que con su salario de periodista nunca ha podido comprarse una camisa nueva. Aunque sabe muy bien que la peor pobreza es la del espíritu y no se deja deslumbrar por los brillos de los estuches.

-“Confío en que la esperanza pueda despertar en los que todavía no se han rendido, la esperanza de que sí podemos cambiar nuestra vida y es posible ser feliz… Por suerte no padezco el mal del consumismo. Sé que lo esencial no está en cuánto puedes acumular sino en la utilidad que le des a lo que consigas y con quien lo compartes… Cuando estuve en Europa hace años, vi que mucho de lo que tiraban allá podía servir aquí. Me traje de allá el bote donde venden el helado. Es increíble. Todavía lo tengo y ahí es donde traigo mi almuerzo para el trabajo. Seguro te reíras de esto, pero es así. Amo la sencillez, la disfuto. Así llevas menos pesos en las alas. Mi niñez fue mientras Cuba vivía el momento más duro del período especial, pero por suerte la inocencia de la infancia y la imaginación fueron los mejores aliados. Y tener cerca a mis padres que nunca dejaron que fueramos a la cama sin comer… de pequeña fui consciente de la situación, y comprendí el sacrificio de mi mamá y mi papá. No necesito tanta ropa solo la necesaria… además tengo un cuerpo pequeño, además uno es más feliz cuando no lleva ninguna y está abrazado a quien ama. Y mira, es cierto que no me he comprado mucha, pero siempre he encontrado alguien que me ha regalado alguna”.-

Su revolución ha comenzado. Y no es política. Ya ha abierto la puerta y no hay vuelta atrás, y parte precisamente de este sentimiento, primero lo dirige hacia su interior y después lo entrega como una onda expansiva que abarca todo el universo con el que se siente conectada. “Cada uno debe encontrar su propio camino”, dice.

“Vinimos aquí a aprender, pero no es un camino de sufrimiento el que debemos transitar para ganar el cielo. Tal vez sufres hasta que descubres cuanto puedes hacer; que el mundo te está esperando. Es más bien una senda de renovación y crecimiento… Creo además, que las personas que llegan a este estado se juntan, se atraen, porque vibran con la misma intensidad…”-

Zeide

Zeide con Cachito, su nuevo perrito…

Ahora ya se va, que ya es de noche y le espera el viaje a casa.
Mira al cielo confiando en que no caiga un aguacero.
Perdió su paraguas y no tiene otro.

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One thought on “Zeide perdió su paraguas en Cuba. Bajo la lluvia, su revolución ha comenzado. Y no es política.

  1. Gracias Raúl, que con cada uno de nuestro viajes podamos ser más útiles… Que este gran movimiento líquido ayude a experimentar nuevas y crecientes formas de Amor, es la única manera de salvarnos.

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