Para viajar en la nave del argonauta, no hace falta billete de vuelta. Pero sí sueños.

La argonauta Irene en Myvatn, Islandia

La argonauta Irene en Myvatn, Islandia

Sin muchas explicaciones. Irene, una humanista joven, me imagino que trabajando en precario, y que se confundió al responder la pregunta sobre cuál era su pasión, sueña con las CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA. Ahora, con más experiencia respondería viajar. Por eso ahora espera el momento en el que se va a largar de viaje, hacia Indonesia. Sin billete de vuelta. Total, no tiene nada que perder. Y muchos objetivos que cumplir. O tal vez sueños. Lo que debe recordar, es que la proa de la nave del argonauta, tenía el don del habla. Y con él se puede encontrar el vellocino de oro.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: Vas a emprender una nueva vida con tu viaje por Indonesia. ¿Qué errores esperas cometer intentando no ser tan perfecta? IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): Aunque en el fondo tengo la esperanza de no cometer muchos errores -por lo menos graves-, sé que eso es imposible. Es la primera vez que me enfrento a un viaje tan largo como mochilera, no controlo ninguno de los idiomas que se hablan en Asia, no sé regatear y tengo un pésimo sentido de la orientación; así que seguramente en algún momento lo pasaré mal echando de menos a la familia y amigos, pagaré más de lo debido alguna que otra vez, me costará entender y hacerme entender y me voy a perder, entre otras muchas cosas.

Pero el único error que realmente espero no cometer es el de caer en el desánimo y volver a casa a la mínima que las cosas se pongan difíciles.

La argonauta Irene en Videy, Islandia

La argonauta Irene en Videy, Islandia

MOVIMIENTO LÍQUIDO: ¿Para qué llenar la vida de momentos? ¿No pesan demasiado en la mochila?
IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): Quizás el equipaje más imprescindible para un viaje son precisamente los momentos: no ocupan espacio y, aunque a veces puedan pesar (sobre si se basan en malas experiencias), son una fuente de buenas sensaciones cuando los rescatas de la memoria, tanto los malos como los buenos. Los buenos te hacen revivir las alegrías, y los malos te dan la energía suficiente para tirar adelante recordándote todo lo que has sido capaz de superar para llegar hasta aquí.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: Vamos a ser prácticos. Tienes una lista de objetivos o sueños. ¿Cómo vas a hacer para cumplirlos todos? ¿Qué pasará si no los cumples?
IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): La verdad es que no tengo ningún plan. No soy una persona muy metódica y sé que trazarme una estrategia para cumplir todos los objetivos de la lista sería un fracaso. No solo no los cumpliría, sino que me frustraría y perdería el interés en ellos. Creé esa lista con la idea de realizar esos viajes en algún momento de mi vida, para animarme a cumplirlos y evitar caer en la comodidad de quedarme en casa con la excusa de que son imposibles; pero tampoco quiero que se conviertan en una obligación. Si no los realizo dentro de dos años, los realizaré dentro de diez, y si no los cumplo, tampoco pasa nada, siempre y cuando sea porque los he substituido por otros sueños que me hacen más feliz.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: ¿Merece la pena NO viajar?
IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): No. No merece la pena no conocer otras formas de vida ni de entender el mundo, no ver otros paisajes, no conocer gente nueva ni escuchar otras lenguas, ni otras músicas ni probar otras comidas.

No merece la pena no aprender que el mundo es enorme y que hay muchas formas de vivir en él.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: ¿Quién será Irene el día que coja el avión para Indonesia? ¿Y el día que decida volver?
IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): Me es fácil imaginar que el día de la partida seré una chica triste por las despedidas, llena de dudas, nerviosa y muy asustada, pero al mismo tiempo ilusionada por las nuevas experiencias que me esperan. Sin embargo, no puedo imaginarme quién seré el día que decida volver. Es impredecible la manera en que te puede afectar un viaje, pero en el fondo estoy convencida que, por lo menos, ganaré en confianza y seguridad.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: ¿Qué te une y qué te diferencia del grupo de mujeres nómadas que siguen las Crónicas de un Argonauta?
IRENE (CRÓNICAS DE UN ARGONAUTA): Compartimos la pasión por los viajes. Las diferencias son solo de estilo: algunas prefieren viajar en compañía, otras en solitario; con una maleta o con mochila, con todo planificado o a la aventura, durante pocos días o durante varios meses. Pero las ganas de conocer paisajes y culturas diferentes a la que estamos acostumbradas son comunes.

La argonauta Irene en Volubilis, Marruecos

La argonauta Irene en Volubilis, Marruecos

La argonauta Irene en Elgoibar, Euskadi

La argonauta Irene en Elgoibar, Euskadi

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3 thoughts on “Para viajar en la nave del argonauta, no hace falta billete de vuelta. Pero sí sueños.

  1. Pingback: Adiós, me voy | Crónicas de un argonauta

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