Si vas a París, papá, cuidado con los españoles…

Viajar a París puede llegar a ser una aventura mágica. Sobre todo si tienes 20 años y estás enamorado o algo así. Si ese tiempo de tu vida pasó, y no tienes ni dinero para un vuelo barato rápido, tendrás que pasar la noche en el antiguamente llamado rápido de Irún que ahora es un lento que cruza toda Francia en la bucólica noche hasta llegar a la Gare d’Austerlitz.  A partir de allí, el olor dulce del laberíntico metro parisino, sin Amélie, por supuesto, pero sí con música de acordeón. A partir de ese momento, un gran bazar o centro comercial o parque capitalista de atracciones llamado París o capital de Francia.

Volver a la Torre Eiffel, Sacré Coeur, Les Invalides, el Museo del Louvre, Rue de Rivoli… y sin olvidar la pequeña Notre Dame con sus cientos de gentes que en ella entran como quien entra en la siguiente atracción de Eurodisney me sienta en el estómago algo pesado, y no llevaba omeoprazol. Me quedo con Reims.

Boda china en el Trocadero. Cutre.

Boda china en el Trocadero. Cutre.

Todo está preparado más que nunca para el consumo, al igual que en otras tantas metrópolis del mundo. Calles llenas de establecimientos prestos a dejarte tentar. Y lo más curioso es que la gente para y consume. Saben tanto de París como de física cuántica y ni les interesa saber. Véase por ejemplo una anécdota en la basílica del Sacré Coeur, una de las más interesantes de toda la capital francesa. En ella están ahora mismo los restos de Santa Teresa de Lisieux, también conocida como “Santa Teresita del Niño Jesús“. Al margen de las creencias de cada uno, una pareja de unos 30 años, a mi lado, justo en la exposición de los restos de la nombrada santa, riendo se paran preguntándose con total sarcasmo si eran los restos de alguna otra Virgen. Da igual si son creyentes o no. Son consumistas. Pecan de eso. De ir a París, tener que entrar casi por obligación en la otra atracción llamada Sacré Coeur la cual les importa un carajo. Esa es la mayoría de la gente que viaja a París y por extensión a otros lugares en el mundo. Viajar por viajar. Coleccionar, gastar, consumir hardware con el que hacer fotos y presumir que han estado acá o acullá.

Y sola permanece la Tour de Saint Jacques, lugar del inicio del Camino de Santiago para muchos peregrinos. Sola como un islote de misticismo y magia en medio de la ciudad de la luz, luz tenue y sombría en los tiempos que corren.

Habitación para un chico de Burkina Faso, uno de Eslovaquia y un español

Habitación para un chico de Burkina Faso, uno de Eslovaquia y un español

Pero menos mal que siempre nos queda el refugio del Bed & Breakfast de 18€ más 2€ por una llave que nunca utilizas. Una habitación con un chico de Burkina Faso que te ofrece a su hermana en matrimonio por papeles por 3000€. Ah y él mismo también se ofrece. Habitación en la que un chico de Eslovaquia no se fía de ti que eres español, y se lleva todas sus pertenencias al baño mientras te quedas en la habitación intentando adivinar la calle en la que te encuentras a través del sucio y desgastado vidrio de la ventana.

Siempre nos quedará París mientras conservemos algo de magia en nuestro corazón y algo de dinero para una habitación decente. Esa ha sido mi pequeña visión de París esta semana. Y como ha sido ésta y no precisamente una edulcorada, es la que escribo, aunque a algunos la vean negativa precisamente porque se trata de París. No lo siento.

Calle del Gato que pesca. ¿O que peca?

Calle del Gato que pesca. ¿O que peca?

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4 thoughts on “Si vas a París, papá, cuidado con los españoles…

  1. La verdad yo no vi esa parte de Paris por que fui a casa de un amigo y vi con ojos de nostalgia como Paris aun guarda todo su encanto y es que aún hay corazones que enmedio de una marabunta saben confiar en que algún día el ser humano se dará cuenta de que hay cosas más importantes que una simple moneda…las personas y su valor humano.
    maria.

  2. Algo similar he vivido en mis vacaciones en USA, mas en NY que en Washington. la gente corre de aqui para alla para tomarse fotos frente a lugares que han salido en peliculas o revistas, pero no les hables de pasar 5 o 6 horas en un museo recorriendolo lentamente y deteniendote a leer las leyendas de cada pieza.
    Buen articulo.

  3. Un gran post, como siempre… Para disfrutar París hay que huir del centro, de las masas y del turismo prefabricado en busca de algo de autenticidad 😉

  4. Leyendote me doy cuenta de lo comodón que me estoy volviendo… antes en tren (la Palombe bleue, varias veces sufrido) de albergue en albergue… y ahora… ni en avión salgo!

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