Las pistas que me regalan las gentes de Arras a Laon

La oficina de turismo de Laon (Aisne, Francia) se encuentra al lado de la imponente Catedral de la ciudad y en un antiguo refugio de peregrinos. Pero eso no importa nada cuando lo que tienes en la cabeza son las decenas de señales que a lo largo del camino te van dejando las personas con las que te encuentras.

No esperaba la llamada imprevista de Stephane , el bombero frances que gracias al couchsurfing conoci esa misma manana, en Arras junto a la Casa Diocesana. Tampoco sabía que de alguna manera él iba a ser el comienzo de una cadena de acontecimientos que todavía a día de hoy no han terminado.

La otra señal me la metió en la mochila Hervé, el cura frances que fue expulsado de Chiapas por revolucionario y que me recordó que el Cristianismo más verdadero es el de base, el mismo que he ido comprobando a lo largo del camino gracias por ejemplo a Amélie, o a François. No importa demasiado hablar de las maravillas del paisaje fresco de la Picardie francesa, del rio la Somme, del bosque de Saint Gobain, de sus antiguas abadías monacales, de su queso…

Tampoco le importa demasiado a Christe (Philippe), el vagabundo que con sus tatuajes en los brazos y dos experiencias de muerte en su propia alma viaja por toda Francia con un solo libro: “El cura de Ars”. El mismo vagabundo que golpeó mi conciencia en Péronne, cuando me preguntó porqué yo le estaba juzgando. Efectivamente, en la casa parroquial de Péronne, acogidos los dos por un cura joven, Nicolás, cuya sonrisa enmascara la omnipresente garra del cáncer, es donde Christe me hizo comprender que el miedo a ciertas condiciones nos lleva a juzgar a las personas hasta el punto de alejarnos de ellas y como consecuencia alejarnos de nosotros mismos.

Christe aseguró ver a los ángeles el día que él murió por segunda vez. Y eso me preocupó cuando lo volví a ver por casualidad a la entrada de Vermand, camino del pequeño y austero monasterio de las Hermanas Clarisas. Las mismas monjitas, que conocían a Christe, y que empezaron a preguntarse sobre su verdadera identidad. ¿Y es que acaso no me distéis de comer cuando estaba hambriento?

Las Clarisas con alarde nada austero franciscano, sí me dieron dos veces de comer en abundancia en medio de una fiesta de compromiso laico de dos de sus seguidoras en Vermand antes de proseguir el camino hacia Tugny et Pont donde Jean Marc Nobblesse y Marie Antoinette en medio de un paisaje idílico me hablaron del lugar que han construido en el cruce del CAMINO DE SANTIAGO y de la VIA FRANCIGENA, justo despues de ser atacado por un cisne celoso del cuidado de su hembra y de sus crías.

Y la cadena sigue en Saint Gobain, donde otro padre de familia, comprometido con el espíritu franciscano me ensena que las senales están para algo y ellas me llevarán a encontrar a quien estoy buscando al final del camino. Me hizo fotos teas partir diciéndome que hiciera el camino por él ya que no puede hacerlo gracias al médico que por un error casi lo deja en la mesa de operaciones.

Todo esto y más pienso delante de tres simpaticas senoritas de la oficina de turismo de Laon antes de descansar y de partir direccion Reims.

Tugny et Pont  cruce de Caminos

Tugny et Pont cruce de Caminos

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