La historia de cómo encallarse fácilmente

Soy poco intenso. Llevo dos años queriendo largarme a viajar por Sudamérica o Centroamérica, pero nunca consigo llevarlo a término. Primero me quedé sin trabajo, y decidí que era el momento de marcharme. Tenía dinero ahorrado. No había nada que me atase. Lo tenía decidido: pensé en Centroamérica; perfecto. Pues no, resulta que a los pocos días me salió un trabajo interesante y decidí quedarme. Me dije: “si dudas, quizás debas quedarte“. Meses después hablamos mi pareja y yo de dejarlo todo y largarnos a Nueva Zelanda. Nos habían hablado maravillas de ese país, y en la otra punta del mundo, una forma perfecta de romper con todo. Compramos la guía, la leíamos, mirábamos cada día foros en Internet preguntando cosas sobre el país. Tampoco estábamos muy estresados, ya que el viaje era a 7 meses vista, pero ya lo teníamos en la cabeza. Me empezaron a entrar los miedos. No tengo ni idea de inglés. No salgo del “Hello, Goodbye, I’dont speak english…“, me asusté y decidimos cambiar de país, es cierto que ayudó él hecho de la dificultad de conseguir un visado de más de tres meses y lo caro del billete de avión. Sea como fuera, el nuevo país era Brasil: fantástico, nos alucinaba, selva, playas, gente maravillosa… Toda una aventura, sin demasiados problemas de visado, todo mucho más barato. Estábamos decididos. Otra vez lo mismo: guía, mensajes en foros, una medio ruta planeada… Pues se volvió a estropear. Lo dejamos. Ella y yo cortamos la relación. Ni viaje, ni novia, ni nada de nada. Bueno, me quedé con un montón de guías de viaje. Quizás era el momento de volver a pensar en el viaje inicial que tenía planeado. Centroamérica; me alucinaba Costa Rica, Guatemala, Honduras, etc. Vale, lo tengo en la cabeza, eso ya es bueno. Lo fui pensando durante un par de meses, lo tengo decidido: me largo. Claro, “pero sólo me da un poco de miedo”, pensaba qué iba a hacer en esos países solo. Aburrirme. Además tendría que dejar el piso, y con lo difícil que esta encontrar piso luego, tendría que volver a casa de mis padres. ¿Y el trabajo? Con lo difícil que está encontrar un trabajo. Me fui convenciendo de que no lo tenía demasiado claro, y otra vez lo mismo: si dudas, quizás debas quedarte. Y una “mierda”. Lo que pasa es que fui un cobarde. Esta es la conclusión a la que he llegado. Quizás no quiera largarme y nunca lo haya querido. No lo sé. Lo que si me asusta es que estoy convencido de que si un día no muy lejano no me largo a hacer un viaje en plan mochilero me voy arrepentir toda la vida. Esto es. Lo he escrito y poco más. Quien haya llegado al final del texto no tiene premio, simplemente se ha tragado un texto latoso. Pero pensad que más se perdió en Afganistán.
Salud y fuerza.
(El texto, de alguien que no conocí, fue verdad mientras su autor no se creyó que él también era líquido.)

La historia de cómo encallarse fácilmente

La historia de cómo encallarse fácilmente

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4 thoughts on “La historia de cómo encallarse fácilmente

  1. Yo estoy en una situación parecida y lo estuve también otras veces. En alguna ocasión lo hice por fin y me fui a Perú, con una pareja de amigos. Al principio, antes de ir todo eran miedos, todo el mundo me contaba historias desagradables sobre viajar a Perú, todo eran dudas, preguntas, íbamos a los Andes, por libre sin reservas, a la aventura, se me hizo un mundo. Al final la cabezonería y la curiosidad pudo más. Fui y viví una gran e inolvidable historia. Al final atando cabos me di cuenta de que NADIE DE LOS QUE ME ADVIRTIERON ESTUVIERON NUNCA EN PERU NI EN NINGUN OTRO SITIO. Otra vez, con la misma pareja, pasamos dos semanas en coche por Marruecos, improvisando con destino final en una zona de escalada. Fue genial. Ahora me quedo sin trabajo. Con parte de la indemnización me voy al Tibet Indio, sola, a hacer trekking. El mensaje es que te vayas, que olvides tus miedos, que no hay trabajo ideal, que todo son excusas, no esperes más. Yo otra vez vuelvo a tener miedos, pero ahora ya se que puedo superarlos.

  2. Tienes que tener claro lo que quieres y dar el paso adelante. Se que muchas veces es difícil por todo lo que nos rodea, trabajo, familia, responsabilidades, etc. Pero creo que lo peor es el miedo a nosotros mismos: a no realizar el viaje soñado, a que las cosas no sucedan como imaginas, a calentarnos la cabeza con las experiencias desagradables que te pueden suceder, etc. Yo siempre viajaba con amigos, pero un día en Bangkok, camino de Birmania, el avión se llenó y nos separamos sin yo posibilidad de ir hacia allí (todos los vuelos estaban sobrevendidos en los siguientes 15 días). Tenía 2 opciones: o volverme a casa o espabilarme yo solo (mi inglés es justito), pues decidí lo segundo y pasé una de las mejores experiencias de mi vida: cogí un avión a Vietnam y a la aventura… y desde entonces aprendí a no depender tanto de los demás y no privarte de viajar por el hecho de ir solo. El mes que viene parto para Perú, ya una vez más, a conocer más mundo. Ánimo!!! No te lo pienses tanto!!!!!

  3. Todo es ponerse. Mira hace cuatro años yo estaba igual que tú. Lo único que hay que hacer es pensar: lo peor que te puede pasar no te va a pasar allí, lo peor que te puede pasar es que no vayas nunca. Ahora bien, que lo peor es la muerte, y de pasarte te va a pasar donde la tengas. Claro que hay una cosa peor, que es no vivir la vida… Tu tienes la eleccion, hace cuatro años yo me vine a londres (ni papa de “inglis” como tú), y ahora estoy apunto de graduarme en la universidad. Un empujón, que el miedo es hueco: no hay nada dentro.

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